CABALGANDO

 Ciclismo Colombiano


Por Carlos Alberto Lenis


Nuestro deporte insignia y fuente de grandes satisfacciones, el ciclismo, está pasando por momentos de altibajos. Es claro afirmar que Egan Bernal ha enfrentado una situación particular después del accidente que casi le cuesta la vida. A pesar de haber sufrido cuatro caídas este año, no se deja derrotar por las adversidades. Sin embargo, su participación en las dos grandes competiciones que quedan en este 2023, el Tour y la Vuelta, es incierta. Será casi imposible para él subir al podio y brindarnos otra alegría.


Nairo Quintana, quien también nos ha regalado momentos de alegría con lágrimas de victoria, se ha quedado sin equipo debido a problemas que, para muchos, como yo, parecen ser de persecución. Ha respondido y demandado a la Unión Ciclista Internacional (UCI) después de ser sancionado por la Agencia Mundial Antidopaje por la presencia de tramadol en muestras de sangre tomadas durante el Tour de Francia 2022. Esta situación lo llevó a ser descalificado de la Grande Boucle y le ha cerrado muchas puertas.


Miguel Ángel López, quien ya no formará parte de un equipo Pro-Tour después de su salida del Astana por un caso de dopaje, sigue compitiendo en pruebas continentales con cierto éxito. Sin embargo, alcanzar otro objetivo y participar en una gran competición es improbable debido a los "acuerdos" existentes entre los equipos, quienes no desean ser objeto de investigaciones o señalamientos.


Rigoberto Urán, con sus 37 años y otros seis o siete ciclistas de alto nivel en el pelotón, incluyendo a Daniel Felipe Martínez y Esteban Chávez, no tienen la capacidad de obtener resultados destacados. Podemos decir que estamos en un momento de bache que inició en 2021, esperando tener un gran campeón en alguna de las grandes competiciones.


En cuanto a las dos figuras destacadas que ganaron etapas en el Giro que finalizó ayer en Roma, Santiago Buitrago y Éiner Rubio demuestran ser excelentes ciclistas. Su participación resume su talento, con Rubio en décimo lugar y con Buitrago en el puesto 13 de la clasificación general. Sin embargo, no los vemos con la suficiente potencia para ganar una de las grandes competiciones. Es probable que sean vencedores en carreras de una o dos semanas, pero enfrentar una competición de tres semanas sería muy difícil para ellos. Carecen de la fuerza ciclística necesaria para afrontar etapas contrarreloj, y los ciclistas actuales en el pelotón internacional son superiores y difíciles de derrotar.


Esta espera de la que hablo, que ya lleva dos años, ha sido vivida por todas las grandes potencias del ciclismo. Francia no ha ganado su carrera desde  1985, cuando el último vencedor fue Bernard Hinault. España no saborea la victoria desde 1995, cuando Laurent Jalabert ganó la competición. Italia no ha visto a uno de sus ciclistas ganar el Giro desde hace 10 años, cuando Vincenzo Nibali se coronó campeón. 


En el Tour, la sequía de triunfos para los italianos se extiende desde 2014, cuando Nibali ganó en los Campos Elíseos, y en España desde 2015 con Fabio Aru. Los españoles no han escuchado su himno en el Paseo de la Castellana desde 2014, cuando Alberto Contador se coronó campeón en España, ni en Italia desde el mismo Contador al año siguiente. 


Es evidente que han surgido nuevas y destacadas figuras de otros países, incluyendo a los colombianos. Sin embargo, hay una ventaja abismal a favor de los eslovenos, por mencionar una comparación, que hace que los colombianos no sean capaces de derrotarlos en las grandes competiciones.


Esta espera a la que nos sometemos será difícil de superar y quién sabe cuántos años durará. Existe hoy un hecho muy claro en este país: la Federación, el máximo órgano rector del ciclismo colombiano, junto con las ligas regionales, carece de un plan específico para la formación de escuelas de ciclismo. Simplemente no existen. Aquí, los ciclistas que emergen lo hacen por algún talento innato, provenientes de pequeños clubes en pueblos pequeños donde la montaña, gracias a la especial topografía, genera una cantidad considerable de ciclistas. Algunos tienen la suerte de comenzar en pequeños clubes locales y contar con algún apoyo para competir en eventos de la parroquia. Luego, dan el salto a carreras regionales y, si son más afortunados, tienen la oportunidad de competir en las vueltas del Futuro y la Juventud. Si tienen aún más suerte, pueden ir al extranjero en busca de mayores oportunidades y eventualmente ser fichados por equipos de renombre.


Exceptuando al Team Medellín y a un equipo intermitente que ha recibido apoyo del gobierno nacional, en este momento no hay una escuadra establecida que garantice un proceso contínuo. No hay absolutamente nada que indique que en el país de los "Escarabajos", los ciclistas que son protagonistas en las grandes cumbres por donde pasa el ciclismo, exista una formación sólida que permita a esta "fábrica" de talento dar más frutos de los que hasta ahora ha dado.

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