CABALGANDO
Ya es hora de que entre a operar el Ministerio de Igualdad y Equidad
Por. Carlos Alberto Lenis
Hace exactamente 134 días, tres meses y 13 días, que el presidente para cumplir una promesa, sancionó en el departamento del Chocó, exactamente en el Coliseo Gustavo Posada, en el barrio Cubis de Istmina,la ley que creó el Ministerio de Igualdad y Equidad, cartera que quedó en manos de la vicepresidente Francia Márquez.
A la fecha, como pasa con muchas cosas de este gobierno que no arrancan, el Gobierno del Cambio está a menos de dos meses de su primer año, así cómo la oficina del gestor de Paz, en donde luego del despido de quienes venían del anterior gobierno fueron retirados y, quienes llegaron, no saben para donde van; eso sucede en este Ministerio.
Pero como dice quien ostenta el nombre de jefa de Cartera de este ministerio, “de malas". Si, de malas los de su mundo, el de donde ella misma dice que viene, pero para “pordebarjearse”, victimizarse cada vez que se ve en público con sus gestos, o cuando hace alguna referencia, (la que sea), para aprovecharse de las circunstancias y mostrar su ineficacia para poder ejercer como ministra y como lo demanda nuestra Carta Magna.
Con la creación de este Ministerio se busca "garantizar el derecho a la igualdad y a la equidad para todas, las y los colombianos y darles voz a quiénes históricamente han sido excluidos y marginados", dijo la señora Márquez en su momento, pero esto, hasta hoy, solo son palabras.
Le hemos leído en su cuenta de Twitter textos como este: "Este Ministerio es un mecanismo para avanzar en la reducción efectiva de las brechas de desigualdad e inequidad en Colombia", pero parece ser que esos caminos de los que escribió, siguen enfangados, llenos de escombros que no encuentran poder humano para poder limpiarlos, porque cada vez más se ve esa desigualdad de la que tanto hace referencia, y más con la falta de atención del gobierno, se está acrecentando en los tan lejanos lugares de la geografía del país a donde ella, desde el 4 de enero de este año donde asumió como Ministra, no ha ido.
Prefirió irse al África, con la excusa de cumplir algunas tareas, quien debería hacerlas era la cancillería y no ella, por más argumentos y buenas intenciones que hubiese presentado para viajar.
Sus gentes, a quienes ella “vitrineó” los nadies y las nadies, término que no me gusta utilizar, aquí en la tierra somos todos importantes, unos en más escala que otros, pero tenemos alguna importancia, son los que más incomodos están con ella, hablo de los negros del Cauca, los que en la costa pacifica del departamento del Cauca, la han esperado para ver si esa pobreza sumida en tantos años de abandono, desde su ministerio tienen proyectos al menos para vivir bien en corto plazo, los del norte del mismo Cauca, donde ella nació, se alegraron de su triunfo en las elecciones, le hicieron su homenaje, muy merecido, se le ha visto allá disfrutando de carnavales y de ciertos eventos, pero de un regalo grande para acortar esa distancia de la que sigue hablando, no se saba nada.
El periodo de legislatura del congreso esta por terminar, y no conocimos un proyecto de ley que saliera de su ministerio, para esas comunidades que tanto han creído en ella, de esas regiones que no conocen de agua potable, ni de un sistema de energía completo, donde escasean los hospitales, las escuelas y se tienen tantas otras necesidades que colman los pueblos enteros llenos de pobreza.
Habrá quienes digan que todo de la noche a la mañana no se puede hacer, que hay que ir paso a paso para cumplir con lo prometido, pero es que ese paso no se inicia, y ya es hora, y muy larga esa hora de espera que hay para que al menos se tome el debido impulso.
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