CABALGANDO
Los desplazamientos y secuestros siguen en el orden del día
Por. Carlos Alberto Lenis
La mayor fuente de inseguridad en Colombia sigue siendo la zona urbana, muchos de estos lugares olvidados totalmente por los gobiernos de turno, nacionales, locales y regionales.
Pero en los últimos meses cuando se creía que estos dos flagelos se iban acabar o al menos a reducirse, no ha sido así; por eso es urgente la Paz, llámenla como la llamen.
Las cifras lo demuestran así; los secuestros en lo corrido del año y conocidos por las autoridades llegan a 144.
En este complejo tema se suman los secuestros express, de los cuales no se tienen cifras claras, porque son muchos los casos que no se denuncian. Como su nombre lo determina, esta modalidad de delitos se da a manera igual de extorsión, llevándose a la persona para ser liberada en poco tiempo con el pago rápido que hacen sus familias.
Pero el tema de desplazamiento de comunidades enteras se ha convertido en un blanco eterno en varias regiones, nada que se acaba; donde la delincuencia común y organizada, hacen de las suyas.
Lo más reciente, es lo que viene siendo el común de la información de los medios de comunicación, que está pasando con mujeres, niños y adultos mayores de las comunidades indígenas del pueblo Awa, quienes han tenido que abandonar sus territorios en el departamento de Nariño, para protegerse de las balas, por los fuertes combates que mantienen grupos de las disidencias de las Farc y el ELN, quienes se disputan el control de la zona.
Cualquier ciudadano en otro país creería que esto es irrealizable, porque los enfrentamientos se vienen registrando desde hace un mes en límites de los municipios de Barbacoas y Ricaurte.
En las últimas semanas se ha recrudecido la violencia, lo que ha provocado el desplazamiento de unas cuatro mil personas y el confinamiento de 180 familias.
Lo triste de todo esto es que en gran parte de territorio se han suspendido las clases.
En donde hay confinamiento, los estudiantes están tratando de mantener a los niños, ocupados para que se distraigan y minimizar el impacto que generan los combates. Algo como si estuvieran viviendo un mal sueño.
Esto es uno de otros más problemas que se viven como, por ejemplo, lo que están afrontando en el Bajo Baudó Chocoano donde ayer se dio cuenta que en Sipì, los enfrentamientos entre las propias estructuras criminales del ELN, esos mismos que tienen a sus negociadores en Cuba y que en agosto viajarían a Caracas a seguir con los tan mencionados diálogos de Paz con el Gobierno y las Autodefensas Gaitanistas, que tienen confinadas a más de 400 personas.
En resumidas cuentas, la desestabilización del país sigue en crecimiento, donde no se sabe con ejecutorias claras qué hace el Ministerio de la Defensa Nacional, que como su nombre lo acredita, debe ser de defensa, y esa acción pasa sin resolución alguna.
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